En la mitad de un ambiente rústico y apartado, rodeado de jable y flora, surge la figura de Montaña Amarilla (172 metros). Este pequeño monte resulta sorprendente por su gran belleza paisajística, sus endemoniadas y variadas formas geológicas y su gigante mixtura de varios colores.

El amarillo sobresale, mas los tonos rojizos y cobrizo y las poblaciones vegetales que salpican su estructura, le proporcionan un aura mágica. En su falda aparece esta bonita cala, de apenas cincuenta metros de extensión, con un muy fino jable y unas insuperables aguas, azul turquesa y verde, que invitan al baño instantáneo.

La Cocina se halla cobijada de la fuerte corriente del río que aparta la costa nordoeste de Lanzarote de la franja sur de La Graciosa.

A esta cala se accede a pie o bien en bici, a una hora y veinticinco minutos respectivamente desde Caleta del Sebo, capital de esta isla de Archipiélago Chinijo. Es un refugio de calma y contemplación incomparable en esta isla.

La Cocina mira a toda la costa nordoeste de Lanzarote. Desde esta envidiable situación, la panorámica resulta imponente. El risco de Famara y su playa, tan lejanos, semejan ser parte de un mismo escenario.

En días despejados la mirada se adentra por el centro de la isla. Se contempla la senda del jable entre Tiagua,  y Tao. La arena de esta cala es muy limpia. A él llega mucha seba natural de la corriente oceánica.

El mar, merced a su insuperable aislamiento, siempre y en todo momento está como un plato. Dulce se muestra animándote a que remuevas sus aguas de deliciosa calidad.

Su espléndido aislamiento influye en la sensación de calor. Resulta conveniente hidratarse continuamente y tomar continuos baños. La cala cuenta con zonas de sombra, justo bajo la base de la montaña.

Existen algunos recovecos de piedra natural, ideales donde posar la toalla y clavar una buena sombrilla.

Las gaviotas y las rebosantes colonias de mariposas resultan los únicos acompañantes de este día de sol y playa en la mitad de este ambiente natural.

A unos diez minutos de La Cocina se halla de las mejores playas de La Graciosa, Francesa, un pelín más fresca que esta cala de Montaña Amarilla.