
Imagínate caminando entre árboles retorcidos cubiertos de musgo, bajo una bóveda vegetal tan densa que apenas deja pasar la luz del sol. Escucha el silencio, solo roto por el canto de algún pinzón o el susurro del viento entre las hojas. Siente la humedad fresca en la piel, el olor a tierra mojada… No estás soñando, estás haciendo senderismo en La Gomera, un paraíso para los amantes de la naturaleza y las caminatas. Esta isla, corazón verde de Canarias y Reserva de la Biosfera, esconde una red de senderos que te transportarán a paisajes de otra época, desde los bosques milenarios del Parque Nacional de Garajonay, Patrimonio de la Humanidad, hasta barrancos que se precipitan hacia un mar azul intenso.
La Gomera no es solo una isla; es un laberinto de emociones tallado por volcanes y alisios, un lugar donde cada paso te descubre una nueva maravilla. ¿Te atreves a perderte por sus caminos? En esta guía, te llevaremos de la mano por las rutas más espectaculares, desde paseos sencillos para disfrutar en familia hasta desafíos para los senderistas más aventureros. Te contaremos los secretos de la laurisilva, te guiaremos por miradores de infarto y te daremos todos los consejos prácticos para que tu experiencia de senderismo en La Gomera sea inolvidable. Prepárate para calzarte las botas y descubrir por qué llaman a La Gomera “la isla mágica”.
Antes de sumergirnos en las rutas específicas, déjame contarte por qué La Gomera es, sencillamente, diferente. No es solo una isla con senderos; es un santuario natural esculpido a lo largo de millones de años, un lugar donde la naturaleza aún dicta las reglas. Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, casi toda su superficie es un tesoro de biodiversidad. Y en su centro, latiendo con fuerza, se encuentra el Parque Nacional de Garajonay, también Patrimonio Mundial.
¿Qué tiene de especial Garajonay? Es uno de los últimos refugios del mundo para la laurisilva, un tipo de bosque subtropical húmedo que cubría gran parte de la cuenca mediterránea hace millones de años. Caminar por Garajonay es como viajar en el tiempo. Los vientos alisios, cargados de humedad del Atlántico, chocan con las cumbres de la isla, creando un fenómeno conocido como “mar de nubes” o “lluvia horizontal”. Esta bruma constante es el elixir de vida para este bosque fósil, permitiendo que árboles como el viñátigo, el til, el laurel o el acebiño crezcan envueltos en musgos y líquenes, acompañados de helechos gigantes que parecen sacados de un cuento de hadas.
Pero La Gomera es mucho más que Garajonay. Su orografía volcánica, la más antigua de Canarias (¡sin erupciones en dos millones de años!), ha creado una red de profundos barrancos que se abren paso desde las cumbres hasta la costa. Estos barrancos, a menudo salpicados de palmerales, bancales de cultivo abandonados y pequeños caseríos blancos, ofrecen rutas de senderismo espectaculares, con vistas vertiginosas y un carácter completamente distinto al del bosque húmedo. La isla cuenta con más de 600 kilómetros de senderos señalizados, antiguas vías de comunicación entre pueblos que hoy hacen las delicias de caminantes de todo el mundo. Desde la costa árida del sur hasta los valles verdes del norte, cada rincón ofrece una aventura diferente. ¿Listo para descubrirlos?
Adentrarse en el Parque Nacional de Garajonay es sumergirse en un mundo mágico. Los senderos aquí no son solo caminos, son portales a un pasado ancestral. La red de rutas dentro del parque está perfectamente señalizada (busca las señales con numeración roja y blanca, o las de Pequeño Recorrido -PR-LG- amarillas y blancas) y ofrece opciones para todos los niveles. Aquí te presento algunas de las joyas que no te puedes perder:
Si tienes poco tiempo o buscas una experiencia mágica sin gran esfuerzo, el Raso de la Bruma es tu sendero. En menos de una hora, te sumergirás de lleno en la esencia de la laurisilva más húmeda y misteriosa. El camino, a menudo envuelto en esa bruma que le da nombre, serpentea entre troncos retorcidos cubiertos de un manto verde de musgo y líquenes que cuelgan como barbas de viejos sabios. Los helechos tapizan el suelo, creando una atmósfera de cuento. A mitad de camino, una pequeña desviación te lleva al Mirador de Risquillos de Corgo, que en días despejados ofrece una panorámica espectacular del Vallehermoso. Es un paseo corto, sí, pero la sensación de estar en un bosque primigenio es increíblemente potente. ¡No olvides la cámara, aunque capturar la magia es difícil!
Estos dos senderos circulares, muy cercanos entre sí y al Raso de la Bruma, ofrecen una visión complementaria del parque. Atraviesan principalmente zonas de fayal-brezal, un tipo de vegetación de transición, menos húmeda que la laurisilva pura, pero igualmente hermosa. Son ideales si buscas una caminata un poco más larga pero igualmente sencilla. La Cañada de Jorge te lleva por la vertiente sur, mostrando cómo cambia el bosque con la orientación, e incluso pasa junto a un antiguo canal de agua. Las Creces, por su parte, es famoso por los tapices de geranio canario que adornan el sotobosque en primavera. Cuenta también con un área recreativa, perfecta para un descanso. Puedes combinar fácilmente el Raso de la Bruma con la Cañada de Jorge (cruzando la carretera) o con Las Creces para una mañana completa de senderismo suave y fascinante.
Para los senderistas más entusiastas que quieran una inmersión total en Garajonay, la Ruta 18 es la ruta. Es la más larga y una de las más diversas y espectaculares del parque. A lo largo de sus 16 kilómetros (que se pueden adaptar o acortar usando conexiones con otras rutas), te lleva a través de todos los ecosistemas del parque: desde los brezales de cumbre azotados por el viento hasta los rincones más profundos y húmedos de la laurisilva, pasando por miradores con vistas impresionantes a los Roques (como Agando) y a la Caldera de Benchijigua.
El sendero pasa por puntos emblemáticos como El Contadero (antiguo lugar donde se contaban los animales), Las Mimbreras, la curiosa Ermita de Lourdes (una pequeña capilla en medio del bosque), y desciende hacia la zona de El Cedro. Aunque la ruta oficial es larga, muchos optan por versiones más cortas, como la que evita la subida final al Alto de Garajonay (si ya lo has visitado o está nublado) o el descenso completo hasta el Caserío del Cedro. Sea cual sea la variante, prepárate para una jornada intensa pero absolutamente gratificante, un viaje al corazón más salvaje y primitivo de La Gomera.
Consejo de Baifo: La Ruta 18 es exigente. Lleva suficiente agua (mínimo 2 litros), comida energética, ropa de abrigo e impermeable (el tiempo en Garajonay cambia rápido) y un mapa detallado o GPS. ¡Empieza temprano!
Este sendero, que coincide en parte con la Gran Circular, ofrece una experiencia fantástica descendiendo desde el corazón del parque hasta el frondoso Barranco del Cedro. Comienza en El Contadero, atravesando una laurisilva espectacular. A medida que desciendes, el bosque se vuelve más exuberante. El camino sale de los límites estrictos del parque para llegar al Caserío El Cedro, un pequeño núcleo rural rodeado de huertas y naturaleza. Cerca del caserío (siguiendo un desvío) se encuentra el famoso Chorro del Cedro, una cascada de más de 150 metros que se precipita desde la meseta (aunque su caudal varía mucho según la época). El bosque de El Cedro es una de las masas forestales más importantes de Canarias. Al ser lineal, necesitarás organizar el transporte de vuelta (taxi o guagua desde El Cedro/Hermigua) o volver subiendo por el mismo camino (¡prepárate para el desnivel!).
Ninguna visita a Garajonay está completa sin subir a su cima, el Alto de Garajonay (1.487 metros). Este no es solo el punto más alto de La Gomera, sino también un lugar cargado de historia y leyenda. Se cree que fue un lugar sagrado para los antiguos gomeros, los guanches. Hoy, un corto y sencillo sendero circular te lleva hasta la cumbre. En días despejados, las vistas panorámicas de 360º son simplemente impresionantes: puedes ver gran parte de La Gomera extendiéndose a tus pies, y en el horizonte, las siluetas imponentes de Tenerife (con el Teide dominando), La Palma, El Hierro e incluso Gran Canaria. Es el lugar perfecto para comprender la orografía de la isla y, según cuenta la leyenda, el escenario del trágico amor entre la princesa Gara y el príncipe Jonay, que da nombre al parque. ¡Imprescindible, especialmente al atardecer!
Si bien Garajonay es la joya de la corona, el senderismo en La Gomera no termina en sus límites. La isla está surcada por una red de barrancos que ofrecen paisajes radicalmente diferentes, más áridos en el sur, más verdes y con palmerales en el norte y oeste. Explorarlos es descubrir otra cara de La Gomera, la de sus pueblos colgados, sus bancales heroicos y sus vistas al océano.
El Valle Gran Rey, con sus terrazas de cultivo y ambiente bohemio, esconde una de las rutas de barranco más populares y gratificantes. Partiendo del pintoresco pueblo de El Guro (¡prepárate para subir escaleras!), el sendero se adentra en el Barranco de Arure. Puedes elegir caminar por el sendero lateral o, la opción más divertida (y resbaladiza), seguir el cauce del arroyo saltando de piedra en piedra (¡cuidado!). El camino atraviesa pequeñas fincas, palmerales y cañaverales, con las imponentes paredes del barranco elevándose a ambos lados. La recompensa final es la Cascada de Arure (o Salto de Agua), una bonita caída de agua sobre rocas basálticas donde, si el caudal lo permite y eres valiente, puedes darte un chapuzón refrescante. Es una ruta con mucho encanto, perfecta para una mañana de aventura.
Alajeró, en el sur de la isla, es conocido como “el sendero del sur” por su extensa red de caminos. Esta ruta, parte del Camino Natural de la Costa (GR-132), ofrece un contraste fascinante. Comienza en el pueblo de Alajeró, a unos 800 metros de altitud, y desciende suavemente por lomas y valles que antaño estuvieron cubiertos de cultivos. Las vistas son amplias, mostrando la geología sureña con sus roques (como el Roque de los Moros) y barrancos (como el de Santiago). Pasarás cerca del aeropuerto y verás cómo el paisaje se vuelve progresivamente más árido a medida que te acercas a la costa. El final en Playa de Santiago, un animado pueblo pesquero, es perfecto para relajarse, darse un baño y disfrutar de pescado fresco. Necesitarás coordinar el transporte de vuelta a Alajeró.
También en Alajeró se encuentra el Monumento Natural de La Caldera, el único cono volcánico claramente reconocible de La Gomera y un Sitio de Interés Científico. Esta ruta circular, menos conocida pero muy interesante, parte del barrio de Quise y asciende por una lomada hasta rodear y ofrecer vistas de este antiguo volcán. El paisaje aquí es diferente, más árido, pero con una vegetación adaptada de gran valor, incluyendo especies amenazadas. Es una ventana al pasado geológico más reciente (relativamente hablando) de la isla. Además, las vistas hacia la costa sur son magníficas.
Los dragos (Dracaena draco) son árboles emblemáticos de Canarias, y La Gomera alberga ejemplares notables. El Drago de Agalán, escondido en el Barranco de Tajonaje (cerca del caserío de Imada), es considerado el más antiguo y grande de la isla. Un corto pero empinado sendero desciende desde un mirador en la carretera hasta la base de este magnífico ejemplar. El entorno, con palmeras, pitas (ágaves) y tabaibas, es precioso. Aunque el árbol está vallado por protección, acercarse y contemplar su porte majestuoso, imaginando los siglos que ha presenciado, es una experiencia especial. La subida de vuelta pondrá a prueba tus gemelos, ¡pero es corta!
Para los senderistas experimentados que buscan emociones fuertes y paisajes sobrecogedores, los barrancos gemelos de Guarimiar y Benchijigua ofrecen algunas de las rutas más espectaculares (y duras) fuera de Garajonay. Partiendo a menudo desde el caserío de Imada o puntos cercanos, estas rutas circulares descienden por caminos zigzagueantes tallados en las laderas, cruzan cauces secos y ascienden por vertientes opuestas, ofreciendo vistas de infarto de roques imponentes (como el Roque de Agando visto desde abajo), bancales abandonados que desafían la gravedad y una sensación de aislamiento y grandeza incomparables. Hay varias combinaciones posibles, a menudo siguiendo tramos del GR-131 o GR-132. Investiga bien la ruta elegida, consulta tracks de Wikiloc y prepárate para un desafío memorable.
En contraste con el verde predominante, la Montaña El Cepo ofrece un paisaje casi marciano. Este pequeño cono volcánico de tonos rojizos y ocres se alza a más de 650 metros, cerca de los límites de Garajonay. Un corto sendero no oficial (¡busca bien el inicio!) asciende hasta su cima. El terreno es volcánico puro: lapilli (picón), bombas volcánicas… La vegetación es escasa pero resistente. Lo mejor son las vistas desde arriba: una panorámica diferente del norte de la isla y, en días claros, una vista espectacular del Teide flotando sobre el mar. Es una escapada corta y sorprendente que te muestra la diversidad geológica de La Gomera.
Si te alojas cerca de la capital, San Sebastián, esta es una caminata costera agradable y con significado cultural. Parte de la tranquila Playa de Ávalo (accesible en coche por pista de tierra) y sigue un sendero que bordea los acantilados de la Reserva Natural Especial de Puntallana. El destino es la Ermita de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de La Gomera. El santuario, encalado y sencillo, se alza en un entorno natural privilegiado con vistas al mar y a Tenerife. Es un paseo tranquilo, ideal para disfrutar de la brisa marina y la soledad, que puedes combinar con un baño en la playa de Ávalo al regresar.
Ahora que ya sueñas con caminar por estos paisajes, toca ponerse prácticos. Una buena planificación es clave para disfrutar al máximo del senderismo en La Gomera.
La Gomera presume de un clima primaveral casi todo el año, lo que la convierte en un destino ideal para el senderismo en cualquier estación. Sin embargo, hay matices:
Clima Cambiante: Recuerda que La Gomera tiene muchos microclimas. Puedes estar disfrutando del sol en la costa sur y encontrarte con niebla y frescor en Garajonay el mismo día. ¡Consulta siempre la previsión y ve preparado para todo!
Ir bien equipado es fundamental para la seguridad y el disfrute. Esto es lo básico:
La Gomera ofrece una variedad de alojamientos ideales para senderistas:
Zonas recomendadas:
Un baifo es como llamamos en Canarias a las crías de las cabras, ¡y también a alguien curioso y espabilado! Aquí van unos consejos de baifo gomero:
En general, sí. La Gomera es una isla muy segura. Sin embargo, siempre es recomendable tomar precauciones: informa a alguien de tu ruta, lleva el móvil cargado, consulta el tiempo y el estado del sendero, y sé consciente de tus límites. En rutas muy aisladas o de alta dificultad, ir acompañado es más prudente.
No es estrictamente necesario para la mayoría de las rutas señalizadas si tienes experiencia y te preparas bien (mapa/GPS). Sin embargo, un guía local puede enriquecer mucho la experiencia, aportando conocimientos sobre flora, fauna, geología, historia y cultura que te perderías por tu cuenta. Para rutas muy difíciles o si no tienes experiencia, es una opción muy recomendable.
¿Hay rutas adaptadas para personas con movilidad reducida o carritos de bebé?
La orografía de La Gomera hace que la mayoría de los senderos no sean accesibles. Sin embargo, hay algunos paseos muy cortos y llanos, como parte del sendero de Laguna Grande I (PR-LG 3) o algunos miradores accesibles en coche, que pueden ser disfrutados. El Centro de Visitantes Juego de Bolas es accesible.
¡Es imposible elegir solo una! Depende mucho de tus gustos. Para experimentar la magia de la laurisilva, el Raso de la Bruma o El Cedro son imprescindibles. Si buscas vistas espectaculares y un desafío, la Gran Circular de Garajonay o los barrancos de Guarimiar/Benchijigua son top. Para una experiencia de barranco con cascada, Arure es genial. ¡Lo mejor es probar varias!
¿Se necesita permiso para entrar al Parque Nacional de Garajonay?
No, la entrada al Parque Nacional de Garajonay y el acceso a sus senderos son gratuitos y no requieren permiso previo para senderistas individuales o grupos pequeños. Solo se requiere autorización para actividades específicas (investigación, filmaciones comerciales, etc.) o grupos organizados muy grandes.
La Gomera te espera con sus senderos abiertos, lista para revelarte sus secretos a cada paso. Ya sea que busques la paz del bosque milenario, la adrenalina de los barrancos o simplemente conectar con una naturaleza casi intacta, esta isla te cautivará. Cálzate las botas, respira hondo el aire puro y déjate llevar por la magia del senderismo en La Gomera. ¡Buen camino!
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