Ecomuseo La Alcogida

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Ecomuseo la Alcogida

Puerto del Rosario ofrece muchos destinos turísticos, de los que ya hable precisamente en otro artículo. Sin embargo, hay un sitio que requiere una mención especial.

El Ecomuseo la Alcogida es uno de los mejores sitios para aprender sobre la cultura de Fuerteventura y pasar un buen hermoso momento en familia. Si estás pensando viajar a Fuerteventura, entonces este ecomuseo debe estar entre tus destinos.

Información del Ecomuseo la Alcogida

En el Ecomuseo la Alcogida se puede apreciar muchos de los oficios que se hacían – y se siguen haciendo – en la isla de Fuerteventura. Además de poder ver construcciones tradicionales del lugar.

El ecomuseo lo que hace es mantener reliquias, artesanías y monumentos de hace siglos, en un estado óptimo para que esa estudiado por turistas. Es una forma excelente de aprender e imaginar cómo se vivió hace siglos en la isla.

Datos del museo:

Teléfono: 928 175 434

Horario: De martes a Sábados de 10:00 a 18:00.

Precio: 5 euros para adultos y entrada gratuita para niños.

¿Donde queda el Ecomuseo la Alcogida?

Está situado a unos 15 kilómetros del Pueblo de Tefía, en Puerto del Rosario.

¿Qué ver en el Ecomuseo la Alcogida?

Interior Ecomuseo la Alcogida
Interior Ecomuseo la Alcogida

Principalmente el sitio está dividido para visitar por casas. Son un total de 7 casas donde en cada uno se aprecia un valor cultural de Fuerteventura diferente.

Por lo que me comentaba el guía del lugar, La Alcogida fue habitada hasta cerca de 1970. Ya para esos tiempos el pueblo estaba en ruinas y ya nadie vivía en él. El 1990 fue restaurado para convertirse en lo que hoy es un museo etnográfico.

Como comente antes, el lugar recrea la vida tradicional de la isla. Las casas que se visitan están amuebladas con hornos, molinos, graneros, establos, etc. Además de que hay animales domésticos como burros, cabras, pollos, dromedarios y vacas.

Casa del señor Jacinto

La primera casa que visité fue la de Jacinto. Está dividida en dos y ayuda a entender cómo el oficio y la vida personal conviven juntas. Un lado de la casa estaba orientada a la vida personal de la familia, y otro lado estaban los animales, un molino funcionando gracias a un burro y algunas cocinas.

Es una vivienda hecha con piedra caliza y sellada con escombros y excremento de animal.

Casa de Herminia y Donato

En este caso el hogar es más básico. Es un edificio modesto, si bien sus habitaciones son grandes, lo cierto es que se trata de una familia pobre. Una cocina con apenas lo necesario, donde solo hay lugar para un caldero. Eso sí, tiene un patio decorado con flores muy precioso.

Además, su jardín provee sus propios alimentos como ajos, cebollas, rábanos, maíz, entre otros.

Casa de Facundo

Al parecer la familia que vivía en esta casa era bastante numerosa. Un total de cinco habitaciones componen el hogar donde, como en el primer hogar que mencioné, se comparte la vida personal, con la de oficio. Dos de sus habitaciones están dedicadas a un establo y a un granero.

Casa Tedisui Ramos

Si nos dirigimos al centro del pueblo, vamos a poder apreciar la casa de la familia Ramos. Otra casa de gran tamaño y un poco más lujosa que las demás. De hecho, el granero de este hogar es el que más animales alberga. Lo que nos dice que posiblemente haya sido la familia con mayores comodidades del pueblo.

Casa Herrera

Dos casas en forma de L nos dieron la bienvenida a donde parecía ser el hogar de una familia dedicada a la fabricación de panes y bizcochos. Grandes hornos de barros preparaban cientos de panes para todo el pueblo. Al parecer también fabricaban quesos, recomiendo ir a esta casa antes de irse del ecomuseo.

Casa Cabrera

Una casa de artesanos en forma de L. Diferentes tipos de vasijas, cestas y herramientas se pueden ver en este hogar. Parece ser la principal atención de la familia que vivían en este hogar, ya que las grandes habitaciones están ocupadas por producciones o herramientas. Mientras que habitaciones como la cocina son bastantes diminutas.

Casa Molina

A esta última no me alcanzó el tiempo para ir, pero pude apreciar su buen tamaño, varias puertas daban a su patio y un gran horno de barro reposaba afuera. Deberé volver para echarle un vistazo

El Ecomuseo de Fuerteventura

Comprender la cultura del país que visitamos genera una gran satisfacción. Y no solo desde lo personal, sino al momento de entablar conversación con los lugareños.

Un buen viaje siempre debe darnos algo nuevo. El Ecomuseo la Alcogida nos ayuda a comprender la vida de un pueblo artesano, y como Fuerteventura sobrevivía antes de que sea un lugar turístico.

¡Conoce Fuerteventura gracias al Ecomuseo!


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